jueves, 11 de agosto de 2016

Las Perseidas 2016


Las llamadas ‘estrellas fugaces’ son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas (o asteroides) a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La corriente de partículas resultante (llamadas meteoroides), debido al “deshielo” producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por La Tierra en su órbita alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.

Anualmente se producen varias lluvias de estrellas y las más intensas son Perseidas, Gemínidas y Cuadrántidas, visibles desde Europa y que presentan actividades, o cantidad de estrellas fugaces por hora, elevadas (del orden de 100 estrellas fugaces o meteoros por hora).
Para el año 2016 la actividad de las Perseidas se producirá entre el 17 de julio al 24 de agosto. El máximo se espera entre las  13:00 a 15:30 UT del 12 de agosto. En Europa, por tanto, la noche del 12 al 13 de agosto será el mejor momento para su observación (la noche anterior  el día 11, en especial la madrugada del día 12, también se observarán gran cantidad de perseidas). Una Luna creciente, que justo desaparecerá en la segunda mitad de la noche, no será un problema para observar una buena cantidad de meteoros (en media 1 cada dos minutos) algunos de ellos muy brillantes (debido a sus altas velocidades de entrada en la atmósfera) si estamos situados en un lugar oscuro -sin contaminación lumínica- y con horizontes despejados.
Con las Perseidas el espectáculo está asegurado (ver imágenes 1 y 2). En los dos últimos años la actividad ha rozado los 100 meteoros por hora (ZHR, tasas horarias cenitales, ver Perseidas 2014 y 2015).
Una lluvia con historia
El nombre de Perseidas, aunque en España también se las conoce como “Lágrimas de San Lorenzo” por la festividad del santo, se debe a que la zona del cielo de donde parecen salir los meteoros por un efecto de perspectiva (radiante), se encuentra en la constelación de Perseo. Su popularidad se debe en parte a su actividad, de las más intensas, y en parte a que se  produce en agosto, mes de verano en que, lejos de las luces de las ciudades, se puede disfrutar más del cielo nocturno por las cálidas temperaturas.

Las llamadas ‘estrellas fugaces’ son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas -o asteroides- a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La nube de partículas resultante (llamados meteoroides), debido al “deshielo” producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por La Tierra en su órbita alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.
Las Perseidas tienen su origen en el cometa periódico 109P/Swift-Tuttle, que da una vuelta alrededor del Sol cada 130 años. Las Perseidas han sido observadas durante siglos, pero fueron reconocidas oficialmente a mediados del siglo XIX y es una de las lluvias mejor estudiadas. Los meteoroides de las Perseidas golpean nuestra atmósfera a 59 km/s -mucho más rápidas que las Gemínidas, 35 km/s-, por lo que las Perseidas son meteoros rápidos y brillantes. Sin embargo, sus tamaños son pequeños; los meteoroides que causan las Perseidas de brillos intermedios tienen unos pocos milímetros de diámetro, y los que producen los bólidos (meteoros muy brillantes) sólo centímetros de ancho.
(Tomado de Skylive.TV)